domingo, 2 de noviembre de 2008

REM cautivó a Buenos Aires haciendo campaña por Obama, en el cierre del Personal Fest
La banda liderada por Michael Stipe hipnotizó a 30.000 personas en la segunda noche. Mensaje político y grandes canciones para ponerle fin a un magnífico festival.
Leo Oliva - Enviado especial
La noche llegaba a su fin y las caras de los 30.000 asistentes se mostraban hipnotizadas ante el magnetismo de Michael Stipe y su banda, demostrando por qué son uno de los grupos que mejor interpretan el humor de su público y saben conducirlo a lo largo de una hora y media de concierto. Claro, en su valija cargan con un repertorio plagado de hits y de canciones infalibles, a las que anoche aderezaron con guitarras (del impresionante Peter Buck) y la siempre impecable voz de su frontman, ya una marca de fábrica con su pelada y su fraseo, que marca cada letra como para no dejar de decir lo que canta. Fue el cierre perfecto del Personal Fest 08 y de una segunda jornada con casi el doble de público que la primera y más homogénea en su propuesta musical. Nuevamente, los escenarios pequeños mostraron lo más moderno de la escena porteña, siempre inquieta. Para destacar: Coiffeur, un solista neo-folk que llevó buena cantidad de público propio al espacio techado del Club Personal, por el que también pasaron con “buen ángel” Rosal y Javiera Mena. En el Motomix, los aplausos fueron para The Siniestros (tres encapuchados a pura velocidad tex mex), Onda Vaga (cinco instrumentistas y vocalistas en plan acústico y neohippie) y Banda de Turistas (la nueva gran cosa del rock argentino a quienes el sonido no ayudó). Con el sol de Buenos Aires pegando fuerte en la nuca, la mayoría tenía como referencia los escenarios grandes. El Motorokr lo abrió el muy buen trío femenino No lo soporto, programado demasiado temprano (16.45) para el grueso del público que llegó más tarde. Mole (banda del ex Soda Charly Alberti) también se dio el gusto ante una buena legión de fieles, mientras que enfrente (escenario Personal Motorota), Leo García y Emmanuel Horvilleur rescataron sus hits solistas para amenizar lo que venía. El primer gran golpe el día lo dieron los mejicano-estadounidenses The Mars Volta, que escupieron progresividad con un primer tema de ¡20! minutos y un set de su sello: lisergia, una guitarra hendrixeana, los alaridos de su cantante y una base infernal en la que destacó su hiperkinético baterista. Luego, el intercambio de escenarios entregó a otras dos bandas que pisaban por primera vez el país pero que ya agitan la escena internacional: Bloc Party, cuarteto post punk inglés que mostró cuánto más puede acercarse el sonido británico al rock norteamericano más evolucionado (en la onda Pixies); y Kaiser Chiefs, héroes de la clase trabajadora inglesa con algunos hits y mucha actitud rockera ante el público. Su mayor mérito fue que calentaron el ambiente para lo que venía: REM. Una vez más, la puntualidad del festival brilló porque a las 22.10 –tal como decía el programa-, aparecieron sobre el escenario y con las primeras guitarras se pusieron a la gente en el bolsillo. Con la batuta del gran Michael Stipe, saludaron en español, hablaron en inglés, hicieron campaña por Barack Obama (“estamos a tres días de un evento crucial para Estados Unidos”, recordó el cantante mientras las pantallas mostraban el rostro del candidato demócrata) y repasaron canciones coreadas por la multitud. Para ello eligieron distintos formatos: rock bien arriba (“What’s the frecuency Kenneth?”, "The One I Love", "Ignoreland"), balada para lucecitas de celulares (“Everybody Hurts”, cuyo final siempre pone la piel de gallina) y acústico (“Electrolite” y “Night Swiming, con el bajista Myke Mills al piano). En el medio, un Stipe de traje y corbata que maneja como nadie el escenario, llendo para allá, bajando a abrazarse con el público, mimando ¡con un pico! a sus compañeros y hasta bailando con su sombra frente a la pantalla (momento mágico de "She Wants To Be Me"). Pocas bandas en el mundo inspiran el respeto que impone REM, lo que no quiere decir que comuniquen solemnidad. Al contrario: después de casi 30 años juntos, el trío se divierte como la primera vez y demuestra que algunos nacieron para esto. Y si lo hacen con talento musical y “mensaje” artístico, qué más puede pedírseles. Sólo que vuelvan otra vez y nos regalen otra noche como la de ayer. Tal vez lo hagan con Obama presidente. Serán bienvenidos entonces.

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